
Felíz año nuevo
Ésta ruta salió por casualidad, o más bien, por un despiste con mi gps. En principio habíamos quedado en el parque central para repetir la ruta del infierno. Allí estaba Juan, un amigo de Juanmi bombero de Lucena, un máquina, que toca todos los deportes de aventura que se tercien, incluida una visita al Tíbet en Mtb, ahí es nada. También llegaron Antequera y Jorge, aunque ellos habían quedado con Rafa para salir con las flacas, así que, como no llegó nadie más, Juanmi, Juan y un servidor enfilamos solos para la reina.
Cuando nos desviamos dirección Olías, nos pasamos el carril que nos llevaba hacia Pinares, bueno, mejor dicho, me pasé el carril, el gps me jugo una mala pasada, y cuando me dí cuenta, ya estábamos en Olías, por lo que Juan nos propuso desviarnos hasta Totalán y volver por el río, sabiendo, que habría que sortear algunas pozas aderezadas con algas y verdín, y allá que nos aventuramos. El caso es que la ruta me sonaba, pero no recordaba que coincidía con aquella que hicimos en el mes de octubre desde Vta. Cárdenas, un bajadón interminable que pasaba cerca de Totalán. Y así fue, aunque ésta vez, debido a la lluvia que ha caído éste invierno, estaba irreconocible, con suficiente agua para darse unos cuantos chapuzones, cosa que hicieron mis dos compañeros de ruta y que yo evité en lo posible para no mojar mis nuevas mavic, pero finalmente, como se ve en el vídeo, tuve que bautizarlas, no hubo más remedio.
Otro buen día de ruta, ésta vez en Mtb, y una pena no coincidir con más compañeros como yo esperaba, en fin, otra vez será. SaLú y hasta la próxima
La prueba tuvo una organización impecable, lo que es de agradecer, con el apoyo de 4 guardias civiles durante toda la ruta que cortaban todas las carreteras y cruces por donde pasábamos, otros tantos moteros, una ambulancia, dos coches de apoyo, y una escolta de policías locales a la salida y llegada a Málaga, y todo ello para una prueba cicloturista, ahí es nada, y me consta, que no ha sido fácil conseguir ese apoyo para un evento de éstas características, ya que todo son trabas y pegas cuando uno intenta preparar algo parecido. También debo mencionar el detalle de nuestro alcalde en madrugar para dar la salida a la marcha, que como es su costumbre, acude a casi todos los actos públicos de la ciudad, todo hay que decirlo, y lo tendremos en cuenta para las próximas elecciones, aunque no podamos decir lo mismo los bomberos con nuestras reivindicaciones profesionales, jajaja, por eso le dije: Alcaldeeeee, no te olvides de los bomberos, ni del club ciclista, que al menos hay uno representando al colectivo, y ésta vez no es para meterse contigo, jajaja.
La verdad, cuando uno pertenece a un club ciclista, y ve a tanta gente en grupo, disfrutando con sus colegas del ciclismo, da un poco de envidia sana, aunque he de decir, que conocí a mucha gente que me hizo pasar una jornada muy agradable, desde un compañero bombero del consorcio, Jóse del club de Pizarra, que está empezando a engancharse al pedal y que tiene cualidades, Andrés, que se agregó al grupo, camuflao, porque no tenía ni para pagar la cuota de inscripción, otros, que conocían a compañeros bomberos y me preguntaban por ellos, o Melchor, ciclista del club de Arriate, con el que compartí charla durante la ruta y la comida, y que veré, como no, dios mediante, y ya que sale de su pueblo, en la Gran Fondo de la Sufrida.
Y como sopresa final, y ya disfrutando del arroz que prepararon unas cuantas esposas de los jubilados de la peña, que sin ell@s ésto no sería posible, me encontré con Guillermo y Javier, antiguos colegas de la movida malagueña de los 80, y que como yo, se mantienen en forma, que no es poco, disfrutando de la bicicleta, y tengo que decir, que fue toda una alegría terminar así una buena jornada ciclista.
En fin, que seguramente volveré el año que viene, que se lo merecen los miembros de la Peña Puerta Blanca, y sobre todo, para apoyar la causa de la marcha que llevan tantos años organizando, un detalle que les honra. Enhorabuena por todo y que siga muchos años. SaLú
La Bola se resistía, pero finalmente fue conquistada, y no fué fácil, aunque mereció la pena el esfuerzo. SaLú